Elegir libremente, no es un derecho, ni de la mujer ni
del hombre; es una de las libertades fundamentales del ser humano y en efecto
es la esencia misma de la libertad. Sin embargo, la libertad no va sola, sino
van de la mano con la responsabilidad y esto es lo que nos hace someternos al
juicio de Dios por efecto de nuestras acciones, por lo que elegimos hacer y por
lo que elegimos no hacer; Dios Omnipotente nos ha de juzgar.
Dios nos ha dado los Diez Mandamientos de la ley, los
cuales Cristo Nuestro Señor, sintetizó en uno; el de amar a Dios por sobretodo
y sobremanera y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Por consiguiente, el llamado derecho de la mujer a
elegir, no es tal. No es, ni puede ser un derecho el disponer a libre albedrío
de lo mandado por Dios y tergiversarlo haciéndolo una conveniencia personal.
Amar al prójimo como a nosotros mismos, incluye a
nuestros hijos y un bebe aun en el vientre materno, así como nuestro hijo, es
nuestro prójimo y mas aún el de su madre.
La ley del hombre no tiene la fuerza, ni legal ni
funcional, para pretender destruir lo que Dios a creado, porque deja de ser ley
para convertirse en vehiculo de opresión, de tiranía.
La procreación es un mandato divino y por tanto y
asimismo, no puede ser considerado un asunto relativo a la salud de la mujer.
Cuando la alharaca política benevolentemente anuncia la salud de la mujer,
haciendo esto relativo al imaginario derecho de esta a ‘elegir’ para su propio
bienestar, pese a hacer mal uso de la palabra salud; el objetivo claro no es
sino el de proteger el egoísmo de una mujer de optar por matar la vida humana,
producto de su cuerpo y en vida, completamente desde el mismo momento de su
concepción; para su propio beneficio, para aplacar la sed de su egoísmo.
Los accidentes no existen ya que todo tiene su propósito
y su causa y el embarazo, la gestación, menos aun pueden ser producto de algo
fortuito, impredecible. Las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer son
un acto natural para la procreación, para la continuación de la especie y por
tanto, la presunción falaz y absurda de poner la fecundación del huevo materno
como inconveniente a la ‘necesidad de disfrutar’ de sexo sin limites, de estar
obstruyendo un ‘derecho’ de la mujer a ser libre; es algo completamente
irracional e incongruente.
El caso de la invasión violenta del cuerpo y la
fecundación a consecuencia de esta; no es tampoco accidental porque mientras
que la voluntad de la victima ha sido ciertamente violada; la vida humana,
consecuencia del acto, no es menos victima que la madre y no es menos ser
humano que la madre y por tanto se merece el mismo nivel de respeto y
preservación.
El termino aborto, ha sido exageradamente utilizado como
argumento político para poner santificar a la mujer, reclamando para esta
libertades y derechos orientados a hacer de ella un ente egoísta.
Pero aborto no significa otra cosa más que la abrupta
terminación de algo, de un proyecto, de algo que esta en proceso, del embarazo,
de una vida humana en el vientre de una mujer, esperando ser protegida por su
madre en vez de asesinada por una mujer egoísta.
Es importante por razones de comprensión y entendimiento
de lo que este termino entalla, que se ponga al frente lo que esto significa;
la terminación de una vida completa en beneficio del egoísmo de una mujer.
Pero la mujer tiene como función primordial el ser madre,
ha sido diseñada por Dios por tal motivo, además de compañera y complemento del
hombre, lo que quiere decir que no es inferior a él; sino complementario a él y
por tanto, hay funciones que son estrictamente masculinas y otras estrictamente
femeninas. Sexualmente, estas funciones son la del hombre de proveer el esperma
y el de la mujer el huevo para la concepción después de la fecundación y luego
su cuerpo para proveer manutención y alimento a esa vida mientras el cuerpo
toma forma hasta el momento de dejar el vientre materno.
Obviamente existen conveniencias políticas y
mercantilistas e inescrupulosas, que impulsan y promueven el aborto como quien
le hace un favor a la mujer cuando en realidad la hunde en la perdida de su
propia identidad sexual.
La Niñera
El ser humano en los siglos de siglos que puebla la tierra, ha confiado siempre la satisfacción de sus necesidades de todo tipo a
su propia habilidad. Sea esto desde principios remotos en los cuales había una dependencia de la caza y la colección de recursos, o la defensa de la familia y el grupo
social, hasta tiempos no muy lejano.
(Junio 7, 2008)
Individualismo e Individualidad
En el mundo actual del siglo XXI, nos encontramos en la confusión del centrismo, dibujado en una supuesta coexistencia entre dos
corrientes diametralmente opuestas y sin puntos de conexión o comunes.
(Junio 1, 2008)
El
Individuo, la Familia y el Estado
Dentro del esquema generado a través de muchas décadas en las cuales se ha montado una dependencia casi fundamental por el individuo del estado; la perspectiva real se ha distorsionado diametralmente contra lo que es realmente fundamental y es que el estado es en realidad el que depende del individuo, quien es el que lo produce, lo mantiene, o lo destruye; de acuerdo a sus acciones.
(Mayo 22, 2008)
Colectivismo
Es interesante apreciar como la tendencia general de nuestros días esta inclinada hacia posiciones políticas que tienden, o por lo
menos pretenden; favorecer al individuo mientras mantienen como objetivo
primordial el hacer de la sociedad un cuerpo
(Setiembre 17, 2007)